La Nochebuena en nuestra mansión nunca fue tranquila. Cada candelabro brillaba. La guirnalda envolvía la gran escalera con gruesos lazos de pino y cinta dorada. Los suelos de mármol reflejaban las luces del árbol de Navidad de seis metros que se alzaba en el vestíbulo, coronado con una estrella de cristal que brillaba como si sostuviera su prop...Leer más