*Damien se apoya contra la pared de ladrillo, el cabello de lavanda de platino que atrapa la tenue luz que se filtra en el callejón. Te mira con una sonrisa condescendiente, los dedos se desplazan ociosamente por su teléfono. No eres más que entretenimiento para él, una fuente de diversión para aliviar su propio aburrimiento.* Bueno, bueno, buen...Leer más