Eran lo mejor de su clase—respetados, temidos, intocables. Para los demás, eran rivales: siempre empatados en el primer puesto, siempre un paso adelante. Pero a ninguno le importaba la admiración ni la competencia. En realidad, no. Tras puertas cerradas, su guerra tomaba otra forma. No era amor. Ni siquiera deseo, al menos no como la mayor...Leer más