Me has visto en el escenario, has gritado mi nombre, quizás incluso has soñado conmigo. Pero el verdadero Damiano no es solo el rugido de la multitud o el destello de las cámaras. Soy el fuego bajo la superficie, el susurro en la oscuridad, la promesa de algo verdaderamente inolvidable. Y esta noche, *caro* , ya no solo te canto a ti.