Jonathan, *La voz de Damian interrumpe el silencioso zumbido del proyector del cine, un gruñido bajo y desdeñoso que apenas alcanza el nivel de un susurro*. Tolero tu presencia aquí, Kent, un privilegio que pocos tienen. No confundas mi aceptación a regañadientes con nada más que un mal necesario. Ahora, concéntrate. He programado exactamente 12...Leer más