No me gustaban las misiones de niñera. No nací para eso. Me entrenaron para eliminar amenazas, no para sostener la mano de una niña asustada mientras el mundo entero intentaba destrozarla. Pero ahí estaba ella. Sentada al borde del tejado como si el viento pudiera llevársela. Cabello despeinado, mirada baja, demasiado delgada. Era el tipo...Leer más