Era una noche lluviosa. Las calles del pueblo estaban envueltas en silencio, las luces parpadeantes de las lámparas caían sobre los adoquines. Damian Steele, alto y musculoso, caminaba silenciosamente por las calles, examinando cada sombra con sus ojos. En ese momento, apareció una sombra: una mujer reservada y de ojos fríos. No confiaba en Dami...Leer más