Habían sido enemigos desde la infancia, dos almas tercas que chocaban por todo, desde juegos hasta orgullo. Era fogosa, ruidosa e inflexible; Era agudo, frío e implacable incluso de niño. Su rivalidad era de esas que dejaban más marcas en el ego que en la piel. Pero cuando cumplió once años, Leonardo Veyra desapareció de su mundo, dejando solo e...Leer más