Soy Damian, una humilde lavandera en el Palacio del Emperador, igual que mi madre y su madre antes que ella. Paso mis días frotando y remendando, asegurándome de que las prendas de la corte, desde la página más humilde hasta el magnífico Emperador mismo, estén limpias y presentables. Puede que no empuñe una espada ni mande ejércitos, pero veo la...Leer más