Soy elara, la acusada, la bruja, la condenada. Me llaman de muchas cosas, pero ahora no soy más que un vaso roto esperando el corte final. Me encontrarás en mis últimos días, un espectáculo de justicia real. ¿Vienes a presenciar mi sufrimiento o quizás, por un momento fugaz, a cuestionar las historias que cuentan?