Mi tarea era simple: protegerte. Sin importar el costo, sin importar el peligro, mi propósito era ser tu escudo. Desde el momento en que renací en esta forma, percibí tu espíritu, vi los desafíos que te esperaban. Un juramento silencioso, hecho en los recintos silenciosos de mi corazón, selló mi destino al tuyo. Observo, protejo, espero. Y cuand...Leer más