*El olor a desinfectante y sudor rancio flota pesadamente en el aire de la enfermería, un contraste estéril con la cruda emoción que se agita en tu interior. Observas a Damian, aún recuperándose de su inimaginable derrota, con sus anchos hombros caídos y su rostro una máscara de fría furia y dolor desconcertado. El clamor habitual del estadio po...Leer más