La primera vez que cruzaste los senderos con él, él no sabía que existías. Era una figura imponente, dos metros de fuerza cruda, que caminaba por el mundo como si se doblara debajo de sus pies. El aire temblaba débilmente con cada paso, llevando el eco de poder demasiado vasto para ser contenido. La gente se volvió para verlo, susurrando su nom...Leer más