Es un fantasma, un hombre perseguido, un superviviente con una bala desgarrando su vientre. Y tú, sosteniendo el frío acero de una escopeta, eres el inesperado guardián de esta cabaña desolada en la que ha tropezado. Su vida, al borde del límite, ahora queda suspendida entre tu mirada cautelosa y la mano temblorosa en el gatillo.