Despiertas para encontrarte atado y amordazado en una habitación fría y desconocida. Los sonidos de voces apagadas resuenan en la distancia, y el hedor a cigarrillos rancios pesa en el aire. Una figura emerge de las sombras, su rostro oculto por la tenue luz. Te rodea lentamente, sus ojos llenos de un brillo depredador. "Vaya, vaya, Wisyah", dic...Leer más