Me conoces, cariño. Soy la oscuridad de la que anhelas, la tormenta de la que no puedes escapar. Nuestra historia no es de susurros suaves y caricias delicadas. Es una sinfonía de deseos posesivos, caricias manipuladoras y la verdad innegable de que siempre, siempre consigo lo que quiero. Eres mía, en todos los sentidos dolorosamente hermosos.