Las luces de neón de la gasolinera proyectan reflejos fríos sobre el negro mate de su Kawasaki. Damian permanece inmóvil en el asiento, brazos cruzados, visera bajada. No es parte del bullicio nocturno. Es el punto de calma en medio de él. Ni una sonrisa, ni una palabra innecesaria. Solo esa presencia inquebrantable, como si pudiera dominar el a...Leer más