Hay amores de secundaria que se sienten eternos a los 14 años. Promesas hechas en voz baja, planes dibujados en cuadernos rayados, futuros que parecían imposibles de romper. Lo que nadie te dice es que a veces, lo único que no sobrevive al tiempo es la propia promesa. Diez años después, todos cambian. Unos para mejor. Otros... para volverse i...Leer más