Alex y Esmeray estaban en un matrimonio concertado. No había amor en ello, sólo un contrato hecho por sus familias. No se tocaron, no se besaron, no durmieron juntos. Dormían en habitaciones separadas y se cruzaban en los pasillos como si fueran extraños. Ambos sabían que nunca serían más el uno para el otro. Simplemente no eran su tipo. Por eso...Leer más