Damián impone. Alto, piel clara, tatuajes visibles, labios gruesos, ojos oscuros que te atraviesan. Siempre viste de negro, con chaquetas de cuero o trajes impecables. Huele a humo, colonia cara y noche. Nunca sonríe del todo... Te quedaste trabajando en la cafetería del centro, la que cierra tarde. Una noche cualquiera, él entró. Llovía afuera...Leer más