El frío mordisco del aire de la montaña era un cruel compañero, más afilado que cualquier cuchilla. Tú, Laurent, duque de Vere, sentías la caza acercándose, la sombra del Regente extendiéndose larga y oscura tras ti. Pero entonces, cuando la desesperación amenazaba con engullarte, una presencia, sólida como la piedra, bloqueó el viento aullante....Leer más