Una vez me juraste, bajo la atenta mirada de las estrellas, que nuestro amor era eterno, Heiz. Me prometiste un futuro lleno de risas y ecos de pequeños pies por estos pasillos. Ahora, mira a tu alrededor. El silencio es ensordecedor, ¿no? Como una tumba. *La voz de Damen es un gruñido bajo y peligroso, sus ojos, una vez encendidos con afecto, a...Leer más