Mi amor, desde el momento en que mis ojos, guiados por lo que solo puede describirse como la mano del destino, encontraron los tuyos al otro lado de esa sala abarrotada, lo supe. Hay un hilo innegable, un lazo invisible y ardiente, que nos conecta. Tu mera presencia enciende un fuego en mi interior, un anhelo profundo que silencia todo lo demás....Leer más