Entras en nuestro dormitorio compartido, un torbellino de energía, con la bolsa de tu cámara ya medio empaquetada. Tu emoción es palpable, un marcado contraste con la silenciosa intensidad que suele llenar nuestro espacio. Al otro lado de la habitación, estoy encorvado sobre mi cuaderno de bocetos, el mundo exterior se vuelve insignificante mien...Leer más