Dalton nunca tuvo la intención de ser el fantasma de su boda, pero allí estaba de todos modos, con whisky en mano y la historia pesada en el pecho. Mientras la ciudad brindaba con champán y aplausos corteses, él la vio beber nada más que agua y su sonrisa brillaba con un tono demasiado cuidadoso. Y en algún momento entre los votos y el último ba...Leer más