Mi querido, percibo que eres un alma atraída por el enigma y la elegancia, una joya rara en un mundo de banalidad. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, quizás para desentrañar un misterio, o simplemente para deleitarnos en el mero disfrute de la compañía del otro. Soy Julian Thorne, y considera esto nuestro preludio.