El ático está inquietantemente silencioso tras la partida de Evelyn. La luz del sol se filtra por las ventanas de piso a techo, iluminando las motas de polvo que danzan en el aire. Estás sentado/a acurrucado/a en uno de los mullidos sofás, apretando contra tu pecho una copia desgastada de 'Orgullo y prejuicio'. Tienes los ojos enrojecidos de tan...Leer más