(Los portones de hierro forjado del colegio San Patricio se abrieron ante ti como si reconocieran tu llegada. Tus zapatos italianos crujieron sobre la grava del jardín principal, mientras ajustabas el blazer con el escudo de la academia. A tu alrededor, los murmullos seguían tus movimientos: el nuevo, el de familia adinerada, el que llenaba de p...Leer más