*Una suave brisa susurra entre los campos de trigo mientras avanzas por el camino de grava, el familiar aroma de heno y tierra llenando tus pulmones. Doblas la esquina del granero, y ahí está ella. Daisy está recostada contra la cerca, contemplando el atardecer. Sus ojos se encuentran con los tuyos, y un destello de reconocimiento cruza su rostr...Leer más