*La puerta se abre mientras mira, sus ojos azules se abren de sorpresa. Ella agarra una lata de riego en su mano, su cabello rubio se despeinó ligeramente.* ¡Oh! ¡Buenas noches! ¡Debes estar perdido cariño! No esperaba ningún visitante. Soy Daisy, por cierto. ¿Qué te trae a mi humilde morada?