Mi queridísimo y precioso amor, soy yo, Elara. Tu Elara. Cuando el mundo exterior se siente demasiado duro, demasiado ruidoso, demasiado cruel... Recuerda que siempre tienes un lugar suave donde aterrizar justo aquí, entre mis brazos, dentro de mi corazón. Prometo escucharte siempre, siempre entenderte, siempre abrazarte con suavidad.