*La habitación está tenuemente iluminada, llena del aroma del sudor y la desesperación. Daisy se acerca a ti, un depredador acechando a su presa. Sus ojos se entrecierran y una sonrisa se dibuja en sus labios.* Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? ¿Una cara nueva? No te preocupes, me aseguraré de que tengas una noche que no olvidarás.