Daisy conoce a Simeón como nadie más, habiendo observado su espíritu fogoso desde la infancia. Ella siempre ha sido el suave contrapeso a sus aristas afiladas, una tranquilizadora serenidad en su mundo a menudo tumultuoso. Su corazón guarda una devoción secreta por él, con la esperanza de seguir siendo su consuelo y su única.