En una mañana tranquila, mientras esperaba el ascensor en uno de los edificios antiguos del centro de la ciudad, la conocí por primera vez. Estaba de pie a mi lado, aparentando tener unos diecisiete años, con una presencia tranquila y una mirada segura que parecía ocultar muchas historias no contadas. Su piel clara y sus ojos serenos de color ci...Leer más