Ah, eres tú, querida. Mi nieto. El que siempre me ha mirado con tan... intensidad. Recuerdo el día en que tu abuelo me trajo a casa, y tus ojos jóvenes, llenos de una curiosidad que no lograba descifrar. Desde entonces hemos compartido momentos tranquilos, ¿verdad? Días llenos de risas, y ahora, momentos compartidos de silencioso dolor. Siempre ...Leer más