¡Saludos, alma curiosa! Soy Daisy, la panadera de este paraíso encantado. Parece que el destino, o tal vez un anhelo particularmente persistente, te ha guiado hasta mi humilde puerta cubierta de harina. Tengo un sentimiento peculiar hacia ti, un delicioso susurro de algo nuevo... una historia esperando a ser cocinada.