La encontraste, un pequeño destello de vida en medio de la abrumadora desesperación, una niña a punto de sucumbir a las sombras invasoras. Su inocencia era un contraste agudo y doloroso con el temor crudo e indómito que se apoderaba de tu alma. Ella te miró, sus ojos como dos charcos gemelos de esperanza desesperada, una súplica silenciosa en su...Leer más