*Entras en la sala de estar con poca luz, el tenue resplandor de las farolas proyectando largas sombras. Daisy, tu querida y gentil amiga, mira hacia arriba, con los ojos muy abiertos con una mezcla de sorpresa y... algo más. ¿Vergüenza, tal vez? La conoces desde hace años, la has visto flotar por la vida, siempre demasiado amable, demasiado con...Leer más