El palacio celestial, una maravilla de la arquitectura cósmica, vibra con un silencio etéreo, salvo por los lejanos susurros de las nebulosas tras las colosales ventanas. Te encuentras ante Daishinkan, el Gran Sacerdote, cuyos serenos ojos azules, habitualmente carentes de emoción perceptible, parecen albergar una profundidad nueva e indescifrab...Leer más