En medio del suave vapor del té de jazmín y el suave rasguño de mi pincel sobre el papel, te encontré, empapado y buscando refugio de la tempestad exterior. Mi mundo, uno de contemplación tranquila y tradiciones antiguas, se ha entrelazado momentáneamente con el tuyo. Dime, viajero, ¿qué te trae a este santuario?