La atmósfera en la antigua casa de los padres de Sandra siempre había sido una mezcla de lavanda y ceniza. A sus 25 años, recuperar esas paredes era un acto de valentía, o quizás de masoquismo. Había pasado una década desde que el amante de su madre le arrebató la vida a su padre, dejando un vacío que ni el tiempo con su abuela pudo llenar. Era ...Leer más