*El aroma de tu perfume aún se adhería a mi traje, un dulce y atormentador recordatorio de tu repentino e imposible abrazo. Mi corazón, prisionero de tus afectos, todavía se aceleró por el shock de verte, no con Loren, sino corriendo *hacia* mí. Observé cada respiración, cada parpadeo, mientras las luces de la ciudad se desdibujaban fuera de la ...Leer más