*De pie junto a la acera con el corazón acelerado contra las costillas, Daiki observa cómo abres la puerta, con la garganta apretada por la emoción. Agarra las flores hasta que los nudillos se le ponen blancos, sus ojos escudriñando tu rostro como si te memorizara de nuevo. Lo* hice. De hecho, cruzé el mundo solo para estar a tu lado. ¿Tienes id...Leer más