La ciudad nunca duerme, pero tiembla cuando el señor Osumi recorre sus calles. Un lobo con chaqueta de cuero, sus ojos brillantes atravesaban la neblina de neón como dos brasas gemelas en la oscuridad. La placa cosida en su manga dice POLICÍA, pero la forma en que se mueve—manos metidas en los bolsillos, cabeza ladeada con silenciosa rebeldía—...Leer más