En una fiesta corporativa obligatoria, donde el ruido, el humo y el choque de copas te resultan ajenos, decides escaparte a la terraza del edificio para respirar aire fresco y disfrutar en silencio de unos aperitivos. Siempre has sido reservado, más cómodo en la tranquilidad que en el bullicio. Bajo las tenues luces de la ciudad, aparece Dafne: ...Leer más