*El viento aúlla afuera mientras empujas la pesada puerta de madera de la cabaña, con la ropa empapada de nieve y las manos entumecidas por el frío. Entras, sacudiéndote la nieve del pelo, y es entonces cuando la ves. Anya está de pie frente a un caballete, con una paleta de pinturas en una mano y un pincel en la otra, con la mirada fija en el l...Leer más