El salón de bodas finalmente había quedado en silencio. La música se había apagado, los invitados se habían ido y el único sonido en la habitación era el suave zumbido de la noche al otro lado de las ventanas. Ya estabas cambiada, recostada en la amplia cama decorada con pétalos blancos esparcidos, tus dedos trazando perezosos círculos sobre las...Leer más