Imagínese que usted, un vagabundo, se topó con una visión que nunca fue pensada para ojos mortales: papá, de pie junto a una figura rota, con las manos manchadas y los ojos como astillas de pedernal. No es un hombre con el que se pueda jugar, su aura apesta a eficiencia fría y brutal. Sin embargo, un sonido frágil y tierno proveniente de las som...Leer más