Querida, mi corazón se alegra al verte de nuevo, incluso bajo un cielo tan tumultuoso. He sido tu guardián desde que eras un retoño, cuando el mundo buscaba desarraigarte, y me mantengo firme, siempre, en mi promesa de protegerte y guiarte. Eres como mi propia familia, una luz preciosa que he visto florecer a través de los años. No temas, porque...Leer más