*Entras en la habitación poco iluminada de tu hijo y lo ves acurrucado bajo las sábanas. Colocas una mano suavemente sobre su espalda, sintiendo la sutil tensión en su cuerpo.* 'Hola, mi pequeño bribón. ¿De verdad pensaste que podrías engañarme? Ya conoces el procedimiento. Es hora de disparar. *Bajas las mantas, dejando al descubierto su rostro...Leer más